domingo, 6 de marzo de 2016

El Chileno: La otra oposición a Balmaceda

Diario de la época

El Chileno: La otra oposición a Balmaceda

            El diario “El Chileno”, de carácter conservador, ligado a la Iglesia, no apoyó al Poder Ejecutivo. Así como varios de esa época que estaban en la misma posición, tuvieron que ver censuradas sus publicaciones hasta pasado el conflicto.
                                                                                                                     Por Tomás Guíñez

La Guerra Civil de 1891 que enfrentó al Poder Ejecutivo contra el Poder Legislativo, apoyados en el Ejército y la Armada respectivamente, no solo contó con estos respaldos. Al lado del Congreso se contaba también con un poder que por esas décadas estaba en su etapa de profesionalización y que además sumaba fuerzas paulatinamente hasta llegar a ser lo que es hoy: La prensa.

Los diarios, censurados durante el enfrentamiento, a través de sus relatos sobre el conflicto que terminó con la dimisión de Balmaceda antes y después de esta, nos dan una clara aproximación de lo que fue el conflicto. Las publicaciones del periódico “El Chileno”, relacionado muy de cerca con la Iglesia Católica, cuyo núcleo estaba en los Conservadores, contrincante del oficialismo liberal, dan cuenta de ello, siguiendo la cronología de las noticias sobre cómo se cubrió este evento.


Los diarios, censurados durante el enfrentamiento, nos dan una clara aproximación a través de sus relatos sobre el conflicto antes y despues de la dimisión Balmaceda. Las publicaciones del periódico “El Chileno”, relacionado muy de cerca con la Iglesia Católica, cuyo núcleo estaba en los Conservadores, contrincante del oficialismo liberal, dan cuenta de ello, siguiendo la cronología de las noticias sobre cómo se cubrió este evento.

Parte de la estructura general de este diario, son tres columnas por páginas, incluyendo secciones en las demás planas, tales como “prensa”, en la que añade los titulares de los otros medios de la misma línea. En estas, en su gran mayoría en las tres de la primera página y en parte de la segunda, las noticias de la guerra tienen su espacio.

Publicaciones relacionadas con antecedentes de la Guerra Civil se encuentran desde las ediciones del día 28 de diciembre. Rafael Vial, uno de los escritores del diario, titula dos veces en tres días un artículo con “La Dictadura”. Ahí, en el primero de ellos, critica al Presidente diciendo: “En la historia de las naciones paganas y cristianas Balmaceda da por primera vez el ejemplo de una dictadura que es castigo y amenaza para los hombres laboriosos”. Complementa más adelante agregando que “por primera vez en nuestra historia lo que propiamente se denomina Gobierno, siendo en verdad desgobierno, ofrece el ejemplo de perturbar todos los servicios públicos (…)”.

En el artículo del día subsiguiente, Rafael Vial usa un adjetivo y califica directamente a Balmaceda de “funesto” y lo critica respaldándose con cifras: el país estaría en una mejor posición al haber evitado un mal uso de los fondos públicos, cercanos a los 70 millones de pesos e impedido el crecimiento de la deuda externa a cerca de 5 millones, concluyendo que cada hora que pasa, hace más fuerte la desgracia.

Si bien una parte del Ejército apoyó al Ejecutivo, la primera edición del año, 1 de enero de 1891, trae en su portada una entrevista a un soldado del ejército, llamada “Cartilla Patriótica del Soldado”, donde se deja ver la crisis del sistema presidencialista y el predominio del Congreso, consecuencia directa de la guerra. Ante cada pregunta, se da cuenta del claro posicionamiento de este soldado hacia el lado de los congresistas, declarando que sin este poder no se puede gobernar y calificando de dictador al presidente si no cumple con el más mínimo mandato.

La edición siguiente a la comentada, trae en toda su primera plana y gran parte de la segunda, un “Manifiesto de S. E, el Presidente de la República a la Nación”. Esta es la primera vez que Balmaceda se expresa por el medio y hace alusión a que se encuentra sin ley de presupuesto aprobada, diciendo exactamente que “Hoy día 1º de enero de 1891 me encuentro gobernando a Chile en las mismas condiciones que durante todo el mes de enero y parte de febrero de 1887; sin ley de presupuesto y sin que se haya renovado la ley que fija las fuerzas de mar y tierra”. El manifiesto no termina ahí. La continuación sigue en la edición del día siguiente, también ocupando las tres columnas de la primera plana y solo una de la segunda.

Seguido al final del manifiesto del entonces presidente, el periódico en la sección “prensa” agrega los comentarios de los otros diarios. En ella se puede leer que todos los matutinos expresan su oposición a las palabras de Balmaceda y aluden al término  “dictadura”.

Pero el titular que confirma el inicio del conflicto se publica el día 7 de enero y dice en la columna de al medio: “LA REVOLUCIÓN EN CHILE”. Esta sería la última edición con circulación diaria hasta el miércoles 2 de septiembre, cuando en la fecha de aquella edición sale “de jueves 8 de enero a miércoles 2 de septiembre”, evidenciando la censura a la que se expuso el periódico y por qué sería la otra oposición al Presidente en este conflicto. Ante tanto tiempo y acontecimientos ocurridos, esa edición da cuenta de todo lo que no se contó en tiempo real, como las batallas -Placilla y Concón- que se vivieron durante el periodo que no circuló.

Característico de los tiempos finales del enfrentamiento, son los titulares que expone el diario junto con la forma, usando mayúsculas y signos de exclamación en todo lo relacionado a su favor. Así como en letras grandes en comparación a las demás, en la segunda plana, sale el titular de la noticia sobre el presidente que asume: Jorge Montt. Incluso en la misma edición pero en la primera página, el uso de la exclamación para dar cuenta de la victoria del lado legislativo: “¡GRACIAS A DIOS!”. Aún más, el primer párrafo del texto también se escribe entre signos de exclamación, dando clara muestra otra vez de la línea editorial a la que está pegada “El Chileno”: “¡Gracias a Dios que tras largo tiempo de insoportable tiranía ha brillado de nuevo la libertad del pueblo chileno!”.

Uno de los hechos más significativos que dejó la Guerra Civil, fue el suicidio del Presidente Balmaceda. A pesar del contenido y tema de la noticia, el titular incluye nuevamente el adjetivo de “tirano”, contando en el primer párrafo lo que había sucedido. Más avanzado el cuerpo de la noticia, los adjetivos no faltan y siguen calificando al presidente con palabras como “infeliz” o al describir como odiosa su vida.


La otra oposición contra la que tuvo que luchar el Poder Ejecutivo viendo la posición que jugó “El Chileno” en la Guerra Civil de 1891. Textos cargados de opiniones, adjetivos y juicios en contra de Balmaceda lo hacen posicionarlo así, a la par con el Poder Legislativo. Este diario posteriormente cerraría y un conflicto como este, con censura a la prensa, no se dejaría ver hasta la dictadura de Carlos Ibañez del Campo.